Romero y tomillo, en el campo los pillo.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Lo prometido es deuda.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Pisar mierda trae buena suerte
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Vino y pan andar te harán.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Madre no hay más que una.
Indio comido, puesto al camino.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
A buen salvo está el que repica.
Con chatos, poco o ningún trato.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Abril, deja las viñas dormir.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
El bien viene andando, pero el mal volando.
Pájaro que huye, no hace daño.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Caro compró el que rogó.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Año nuevo vida nueva.
A cama chica, echarse en medio.
La buena lectura, alivia la tristura.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Padre diestro, el mejor maestro.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
El que nada no se ahoga.
Mejor prevenir que lamentar.