Ama de cura, puta segura.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Maestro, El se puede comer la regla.
El que demonios da, diablos recibe.
El que se convida, fácil es de hartar.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Lo bailado nadie me lo quita.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Chico pueblo, grande infierno.
Ajo dulce ni leño sin humo.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Según es el dinero, es el meneo.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Lo escrito, escrito esta.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Le dieron gato por liebre.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
A la vejez, viruelas.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
No es lo mismo verla venir que bailar con ella.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Limosnero y con garrote.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Progresa en su negocio quien ha pensado en él de antemano.
No hay como la casa de uno
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.
Dios tarda, pero no olvida.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Este si que te quita los calcetines sin quitarte los zapatos.
El que de joven corre, de viejo trota.
Hoy por mí, mañana por ti.