Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El hablar mismo idioma.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Escribir despacio y con buena letra.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Más vale una imagen que cien palabras.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
De tal palo tal astilla.
Lengua malvada corta más que espada.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
La respuesta más rápida es la acción.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Hace un frío que se hielan las palabras.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Leer entre renglones.
A palabra necias, oídos sordos.
Antes de hablar, pensar.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
La oración de los rectos en su gozo.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Obra común obra de ningún.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
La práctica vale más que la gramática.
Lo dicho, dicho está.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
La letra mata, su sentido sana.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
La lengua es el castigo del cuerpo.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.