Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
La mujer es gente en la letrina.
Lo escrito, escrito esta.
Palabras melosas, siempre engañosas.
A causa perdida, mucha palabrería.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Escritura es buena memoria.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Pocas palabra y muchos hechos.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Antes de hablar, pensar.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
El hablar mismo idioma.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
La práctica vale más que la gramática.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Leer entre renglones.