Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
A veces perdiendo se gana.