Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
La esperanza alegra el alma.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Corta despacio, que hay poco paño.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Mucho apretar, listo aflojar.
A gran culpa, suave comprensión.
Agárreme, que llevo prisa.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
A largos días, largos trabajos.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
A cada cosa le llega su tiempo.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Bastante colabora quien no entorpece.
Las cosas de palacio van despacio.
Diligencia vale más que ciencia.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
La ira es locura el tiempo que dura.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Para morirse, siempre hay tiempo.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Ve despacio y no llegarás cansado.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
La suavidad domina más que la ira.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Pan tierno, casa con empeño.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.