No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
No es lo mismo llamar que levantarse a abrir.
No es nada, que del humo llora.
No hay duelo sin consuelo.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
No se ganó Zamora en una hora.
No se pierde lo que se dilata.
No te acostumbres a lo que no dure.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Poco a poco llegaremos antes.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Reza, pero no dejes de remar.
Salvarse por los pelos.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Socorro tardío, socorro baldío.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Sueño sosegado no teme nublado.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Un suspiro es poco alivio.
Zamora no se ganó en una hora.