Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Hay que sufrir para merecer.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Es más largo que un día sin pan.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Más largo que un día sin pan.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
No comas ansias.
No se construyó Roma en un día.
Paso a paso se hace camino al andar.
Piano, piano se va lontano.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Bueno es caer para más valer.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Continua gotera orada la piedra.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Deja la h de ayer para hoy.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
El que apurado vive, apurado muere.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Hasta que el cuerpo aguante.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
La gotera cava la piedra.
Lento pero seguro.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
No se fundó Roma en un hora.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Penas amargas, son menos largas.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.