El que calla, otorga.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Ayúdate que Dios te ayudará.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
A buen santo te encomiendas.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Un suspiro es poco alivio.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
El relajo es dulce después del trabajo.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Quien guarda valores, padece temores.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Amor, con amor se cura.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Saber poco obliga a mucho.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Madrastra, madre áspera.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Come y bebe, que la vida es breve.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.