Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Antes de hablar, pensar.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Llevar adarga para viivir vida larga.
De sol de tarde, Dios te guarde.
El que presta, a pedir se atiene.
El ignorante es poco tolerante.
El comedido sale jodido.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Mano de santo cura como por encanto.
Todo amor tiene su gasto
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Hombre intranquilo vale por diez.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Dios castiga sin palo ni piedra
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
La necesidad agudiza el ingenio.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Dios acude siempre.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
La labranza no tiene acabanza.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Precaverse contra un posible percance.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Todo en la vida tiene su medida.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Dios da, nunca vende.
La suerte está echada.
Dios castiga sin dar voces.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.