Penas amargas, son menos largas.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El buen cirujano. opera temprano.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Nunca con menores, entables amores.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Empezar con buen pie.
Hortelano tonto, patata gorda.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
Siempre que llovió, paró.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
El que come tierra, carga su terrón.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Al buen jugador la pelota le viene.
A feria vayas que más valgas.
Eso es regar fuera del tiesto.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Aguas tempranas, buena otoñada.
El vino en jarro cura el catarro.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Lo que sea de la mar, todo es azar.