A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Amigos pobres, amigos olvidados
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Al que no quiera taza, taza y media.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Quien tuvo, retuvo.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
El que se escusa, se acusa.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
A las obras me remito.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Buenas cartas a veces pierden.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
A mal viento va esta parva.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Adelante con los faroles.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
No comerá mucho quien come mucho.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
La basura se deja solo a quienes trabajan con ella.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
El corazón que ama es siempre joven.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Siempre que llovió, paró.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.