Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Más vale odiado que olvidado.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Dar con la puerta en la cara.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Antes de meter, prometer.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
El que nada debe nada teme.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
A escote, no hay nada caro.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Más cagado que palo de gallinero.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Estoy como gallo en corral ajeno
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Galga salida, a liebre parida.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
La mentira sale por la punta de la nariz.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Igual con igual va bien cada cual.
A perro macho lo capan una sola vez
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Alábate cesto, que venderte quiero.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.