La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Inclinar la balanza.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Contra gustos no hay nada escrito.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Magra olla y gordo testamento.
Pedir las perlas de la virgen.
Domingo, domingo, día de pingo.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Como pecas, pagas.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
El hábito es una camisa de hierro.
Del ahorro viene la posesión.
Dar en el clavo.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Más merezco; pero contigo me conformo.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Hazte responsable de tus actos.
Planta y cría y tendrás alegría.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Juicios tengas, y los ganes.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Para su madre no hay hijo feo.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Por su pico, se pierde el pajarico.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.