Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Año de nieves, año de bienes.
Para colmo de males, tratar con animales.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Música y flores, galas de amores.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Dando dando, palomita volando.
A perro viejo no cuz cuz.
Ojo por ojo, diente por diente.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
La fantasía es más veloz que el viento
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Para saber, has de leer.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
Claridad, y no en el caldo.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
A misa, no se va con prisa.
Mano de santo cura como por encanto.
Pasará, sea lo que sea.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Nadie da nada a cambio de nada.
Peso y medida, alma perdida.