El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
Agua vertida, mujer parida.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
La bonanza amenaza borrasca
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
A donde fueres haz lo que vieres.
Más ven cuatro ojos que dos.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
La hacienda, el dueño la atienda.
Año tuero, vaca y muerto.
Aire de Levante, agua delante.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Sarna con gusto no pica.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
A largos días, largos trabajos.
El pasajero se conoce por la maleta.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Mas vale ser afilador que labrador.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Antes verdugo que ahorcado.
Poco y en paz, mucho se me haz.
La fantasía es más veloz que el viento
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Carrera de caballo y parada de borrico.