El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Hasta la belleza cansa.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
A persona lisonjera no le des oreja.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Más vale la sal, que el chivo.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Buey que rumia, nada le duele.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Di mentira, y sacarás verdad.
Desee bien, sea bueno.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Gusta más la preparación que la función.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
De pena murió un burro en Cartagena.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Más se junta pidiendo que dando.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
Año de brevas, nunca lo veas.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Lo fiado es pariente de lo dado.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
¡A darle que es mole de olla!
El muerto delante y la griteria atrás.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.