En puerta y en puente nadie se siente.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Abusar es mal usar.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
No juzgues el barco desde tierra
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
El amor y los celos son compañeros.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Atente al santo y no le reces.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Es más feo que carro visto por debajo.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Querer matar dos moscas de un golpe
Cuando el sol sale, para todos sale.
Buena mula, mala bestia.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Hace más el que quiere que el que puede.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Esposa mojada, esposa afortunada
Fruto vedado el más deseado.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Donde entra la cabeza, entra la cola
El gañán y el gallo, de un año.
De padres asientos, hijos taburetes.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
La necesidad hace parir hijos machos.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
La suerte es de quien la tiene.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Ningún ladron quiere ser robado.
Madre ardida hace la hija tollida.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.