Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Abril, deja las viñas dormir.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Fía mucho, más no a muchos.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Tanto nadar para morir en la orilla.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
La caridad empieza por casa.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
No hay peor error que el no reconocerlo.
Palabras sin obras, barato se venden.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
El amor entra por la cocina.
Colgar los guayos.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Callemos, que el sordo escucha.
El que ama, teme.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Al son que le toquen bailan.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Mujer que se queja, marido que peca
De lo que no sabes, no hables.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada