Mientras haya municiones, no se entregan posiciones.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
De noche todos los gatos son negros.
Del trabajo nace el descansar.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Lo de balde es caro.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Saber dónde aprieta el zapato.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
El hombre honrado a las diez acostado.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Agua corriente, agua inocente.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
No somos ríos, para no volver atrás.
El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Dos no riñen si uno no quiere.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
A tres azadonadas, sacar agua.
De petaca ajena, la mano se llena.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Tiene más vida que un gato.