Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
La avaricia rompe el saco.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Año hortelano, más paja que grano.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Hacer ruido, para sacar partido.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Al mal año, entra nadando.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Quien sabe, sabe.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Saber es poder.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Hacer oídos de mercader.
Las cosas de palacio van despacio.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
La mujer que de día calla por la noche manda.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Obra hecha, dinero espera.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Las cosas lo que parecen.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Parecer uña y carne.
La justicia cojea, pero llega.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Quien guarda valores, padece temores.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.