No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
El relajo es dulce después del trabajo.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Está más "pegado", que mosca en melado.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Va como honda que lleva el diablo.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Años de nones, muchos montones.
Aceituna una; y si es buena, una docena.
Nunca viene una desgracia sola.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Del mal vino, buena borrachera.
A gran subida, gran caída.
Al roble no le dobles.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Del ocio nace el feo negocio.
Sol de invierno caliento poco.
El que busca, encuentra.
Ambicioso subido, pronto caído.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Haber muchos cocos por pelar.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Juicios tengas, y los ganes.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Lo bueno dura poco.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
De boca para fuera.
Hay que andar más tieso que un ajo.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Salvarse por los pelos.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Cada pájaro lance su canto.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Caminar sobre seguro.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.