El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
A bien obrar, bien pagar.
Mala olla y buen testamento.
El cliente siempre tiene la razón.
Los de Morón como son, son.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
El diablo está en los detalles.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Pesar compartido, pronto es ido.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Todo hombre tiene su manía.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Quien más tiene, más quiere.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Buenas razones cautivan los corazones.
Canción de la transición.
A cabrón, cabrón y medio.
Siempre que llueve, escampa.
Cada maestrito tiene su librito.
La alegría da miedo
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
A quien vela, todo se le revela.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Hay que dar el todo por el todo.
El verano es la madre de los pobres
Jugar a dos barajas.
Un real de deuda, otro acarrea.
El burro hablando de olotes.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Lo que siembras cosechas.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
De día no veo y de noche me espulgo.
El ingrato por un favor, coces cuatro.