Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Al rebuznar se verá quien no es león
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Contra la gota, ni gota.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
La esperanza no llena la panza.
Hacerse de la vista gorda.
Sin padrino no hay bautizo.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
El hambre es una fea bestia
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Buen corazón vence mala andanza.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Harto da quien da lo que tiene.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Niño con siete niñeras se queda ciego.
El que porfía mata venado.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
No se sienta seguro quien tiene mal el culo.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Campana cascada, nunca sana.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Perro ladrador, poco mordedor.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.