Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
En materia de dinero, no hay compañero.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Nadie es mejor que nadie.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
No busques donde no hay.
De mala ropa no sale un buen traje.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
A la fuerza, ni la comida es buena.
Nada necesita quien tiene bastante.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
pajero como tenedor de oveja.
Quien da el consejo, da el tostón.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
A buenos ocios, malos negocios.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
La ventura es paño que poco dura.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Neblina, del agua es madrina.
Malos reyes, muchas leyes.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Ladran, pues cabalgo.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
No soy baúl de nadie.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.