El que la ley establece, guardarla debe.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
El agua que corre nunca se corrompe.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Comida que escasea, bien se saborea.
El mejor espejo es un ojo amigo.
El amor no se oxida
A misa, no se va con prisa.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Hasta el rabo, todo es toro.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
El que no habla, no yerre.
El perro es el mejor amigo del hombre.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Jugar y perder bien puede suceder.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
No hay atajo sin trabajo.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Mayo sozona los frutos y Junio los acaba de madurar, y en él comienzan a coger y a lograr.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Ir de capa caída.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Esto es de rompe y rasga.
El que demonios da, diablos recibe.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Nunca olvides tu casa.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
La mujer hermosa es peligrosa.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.