El toro y el melón, como salen, son.
El monte tiene ojo.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La muerte, al pobre no se atreve.
Hacienda de pluma, poco dura.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Cada día, su pesar y su alegría.
Hijo descalostrado, medio criado.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Buena burra hemos comprado.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Atáscate, que hay lodo.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
A enemigo que huye, puente de plata.
Burlas que son veras, otro las quiera.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
En el pecado se lleva la penitencia.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Depende de cómo caigan las cartas
La ira es locura el tiempo que dura.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Las damas al desdén , parecen bien.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Peor es la moza de casar que de criar.
O Corte o cortijo.
Cada cual ha de llevar su carga.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.