Dame para elegir y me darás para sufrir.
El perezoso siempre es menesteroso.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
El mucho joder empreña.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Bolsa llena, quita las penas.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Sobre mojado, llueve.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Vida bien concertada, vida holgada.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Antes de hablar, pensar.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
A rocín viejo, cabezada nueva.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
Más vale dar que la carga llevar.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
A año tuerto, labrar un huerto.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Por el becerro se amansa la vaca
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
La barriga llena da poca pena.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.