Buen tiempo en Junio, verano seguro.
Nadie da sino lo que tiene.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
La fuerza no es un remedio
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Árbol que no arraiga no crece.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Pan tierno, casa con empeño.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
La fruta madura se cae sola.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
A mala leña un buen brazado.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Escucha el silencio... que habla.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Pan ajeno nunca es tierno.
La que da beso da d'eso.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Empieza la tarea y luego termínala.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
¿A un perdido, quién lo pierde?.