La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
La imagen de la amistad es la verdad
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
El daño hecho no tiene remedio.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Ramal y bozal, para el animal.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Más vale que sobre que no que falte.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
A un fresco, un cuesco.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Cada arroyo tiene su fuente.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Libros y años hacen al hombre sabio.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
La comprensión siempre llega más tarde.
Hay de todo en la viña del Señor.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
No hay dicha, sino diligencia.
Amor viejo, pena pero no muere.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
A casa de tu tía, entrada por salida.