Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Asno de dos, válgale Dios.
Cuenta y razón conserva amistad.
La fuerza no es un remedio
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Árbol que no arraiga no crece.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Pan tierno, casa con empeño.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
La fruta madura se cae sola.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
A mala leña un buen brazado.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
La que da beso da d'eso.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Pan ajeno nunca es tierno.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Escucha el silencio... que habla.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Hay que dar para recibir.
Empieza la tarea y luego termínala.