Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
No se pierde lo que se dilata.
Nada tiene al que nada le basta.
El pájaro no se caga en el nido.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
El sexo nos hace perder la cabeza
Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Al loco y al aire, darles calle.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
La razón es de quien la tiene.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Fiar, en Dios y en otro no.
Nadie da lo que no tiene.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Siempre ayuda la verdad.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Te pido hojas y me traes ramas.
La práctica perfecciona.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Dame gordura, darte he hermosura.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Ni es carne, ni es pecao.
Ver para creer.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.