Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
Yernos y nueras, en las afueras.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Ante la duda, la más madura.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Ni miento ni me arrepiento.
Al enemigo, ni agua.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Hacer una montaña de un grano de arena.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
La culpa del asno echarla a la albarda.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Fea con gracia, mejor que guapa.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Lo que sea que suene.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Todo tiene un fin.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Honra merece el que a los suyos se parece.