La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
Juntos en las duras y en las maduras.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
La distancia hace a las montañas más azules.
Boca de verdades, cien enemistades.
Los dioses ayudan al que trabaja
A pájaro muerto, jaula abierta.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
La intención es lo que vale.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
De buena semilla, buena cosecha.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Agua limpia de fuente viva.
Alma sin amor, flor sin olor.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
El otoño de lo bello, es bello.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Las cosas se parecen a sus dueños.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Gran calma, señal de agua.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
A quien labora, Dios lo mejora.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Esposa prudente es don de Dios.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
A Dios, llamaron tú.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.