El sol siempre reluce.
Los ojos son el espejo del alma.
Septiembre benigno, octubre florido.
Más vale maña que fuerza.
La mayor ventura, menos dura.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
A buen bosque vas por leña.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Buena cara dice buen alma.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
A otra cosa mariposa.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
El que con locura nace, con ella yace.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Madre es la que cría, no la que pare.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Cada cual a lo suyo.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.