Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
A casa de tu tía, más no cada día.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
La mejor defensa es el ataque.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Hombre avisado, medio salvado
De esa manera, mi abuela.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
La envidia acorta la vida.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Noviembre caliente, mayo helado.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Amar sin padecer, no puede ser.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
Dádivas quebrantan peñas.
Nunca falta Dios a los pobres.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.