La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Buen cazador, mal labrador.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
A causa perdida, mucha palabrería.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
De persona palabrera, nunca te creas.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
No hay refrán que no sea verdadero.
A la que te criaste, te quedaste.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Esquílalas pero no las desuelles
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Todo lo mudable es poco estimable.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Ofrecer el oro y el moro.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Casa oscura, candela cuesta.
El miedo guarda la viña.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Lo que fuere sonará.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Buen oficio es no tener ninguno.
Quien nada guardó, nada encontró.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Esto son habas contadas.
Gallina que canta, de poner viene.
¿Quién con una luz se pierde?
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Jugar a dos barajas.
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.