Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Para su madre no hay hijo feo.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
El que mucho corre, pronto para.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Madre hay una sola.
En pedregal no siembres cereal.
El que mal vive, poco vive.
Buena cara dice buen alma.
El vino comerlo, y no beberlo.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Nadie da sino lo que tiene.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
No jales que descobijas.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Te casaste, te entera.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Hacer mangas y capirotes.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Año de nieves, año de bienes.
El que a hierro mata , a hierro muere.
El que apurado vive, apurado muere.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.