Dar de comer al diablo.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
El que come tierra, carga su terrón.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Carne a carne, amor se hace.
Yo me morí, y que cosas vi.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Buena vida si refrenas tu ira.
A donde va encuentra un problema
Casarse bajo el palo de la escoba
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Lo que no conviene no viene.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
A hijo malo, pan y palo.
De buena harina, buena masa.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Barba a barba, vergüenza se cata.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Esperanza que consuela, que no muera.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Te conozco, pajarito.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.