Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
El interés es más fuerte que el amor.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Necesitado te veas.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Sueño sosegado no teme nublado.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Piensa la araña que todos son de su maña.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Alábate pato que mañana te mato.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Pesar compartido, pronto es ido.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
La envidia es una mala consejera.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Los pesares envenenan la sangre.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Mujer al volante, peligro constante.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
La impureza, pesa.
Boca sin dientes, casa sin gente.