Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Nadie ha visto el día de mañana.
Frio, frio, como el agua del rio.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Todas las horas hieren. La última mata.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Pobreza, víspera de vileza.
Peor está que estaba.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Mala noche y parir hija.
El cobarde vive, el valiente muere.
Le dan la mano y se toma el pie.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Darle a uno mala espina.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
No hay peor saber que no querer.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
La ignorancia es muy atrevida.
Idos y muertos, olvidados presto.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El placer es víspera del pesar.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Quien te quiere, te aporrea.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Pan con sudor, sabe mejor.
El más avisado cae.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
De mala sangre, malas morcillas.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Después de la risa viene el llanto.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Fingir ruido por venir a partido.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
En puerta y en puente nadie se siente.