Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Quien no arrisca, no aprisca.
Vino y mujer, te ponen al revés.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Patada de yegua no mata caballo.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
El vago trabaja más por evitar el trabajo.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
De lejos parecen y de cerca son.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
El que la deba, que la pague.
El diablo nunca duerme.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Como es la madre, así es la hija.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Poca ayuda no es estorbo.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Otra cosa es con guitarra
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Comer y sorber, no puede ser.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
No cortes el árbol que te da sombra.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.