A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Alabar y callar para medrar.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Es pan comido.
Hacer castillos en el aire.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
No todos lloramos el mismo día.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
La paz con una porra en la mano es la guerra
No por mucho madrugar amanece más temprano.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Quien calla otorga
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
Mujer pecosa, mujer candela.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Más vale que sobre que no que falte.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.