Mujer precavida vale por dos.
Salud y fuerza en el canuto.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Por San Antón, la gallina pon.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
El que come aprisa, come mal.
Copas son triunfos.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Quien desparte lleva la peor parte.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El río pasado, el santo olvidado.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Los difuntos, todos juntos.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
El mucho joder empreña.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Las acciones revelan las pasiones
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
El que pega primero pega dos veces.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Hay más refranes que panes.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Mata, que Dios perdona.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Poco dinero, poco sermón.
A la mujer brava, la soga larga.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
No es por el huevo, sino por el fuero.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.