El que mucho habla, poco acierta.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
El perfume bueno viene en frasco chico
A calza corta, agujeta larga.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
No está la carne en el plato por falta de gato.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
No todo es miel sobre hojuelas.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
La buena vida no quiere prisas.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Chocolate que no tiñe, claro está
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Del lobo un pelo.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
La mujer de quien un hijo ha sido comido por una bruja es quien mejor conoce los males de brujería.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Acelgas al mediodía y a la noche acelgas, mal me andarán las piernas.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Si Septiembre no tiene fruta, Agosto tuvo la culpa.
Tres al saco y el saco en tierra.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Pedir peras al olmo.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Tras el buen comer, ajo.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Sacar las castañas del fuego.