A diente cogen la liebre.
Las obras, con las sobras.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Desbarata hasta un balín.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
En esta vida no hay dicha cumplida.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Dar antes que amagar.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Oveja que bala, bocado que pierde.
El que jura miente.
Más matan faldas que balas.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
La comida entra por los ojos.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Con pedantes, ni un instante.
El rico nunca está satisfecho.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
No dejar títere con cabeza.
El buen pagador no necesita prenda.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
No es posible defenderse del aburrimiento
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.