Arca abierta al ladrón espera.
El mono sabe el palo al que trepa.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Quien nada hace, nada teme.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
No fío, porque pierdo lo mío.
Algo es algo, menos es nada.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
El que afloja tiene de indio.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Libro prestado, libro perdido.
Los extremos se tocan.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
De casta le viene al galgo.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Marido rico y necio no tiene precio.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Zapato que aprieta, no me peta.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.