Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
Pase mayo, y pase pardo.
Del uso viene el abuso.
La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
Gallina vieja da buen caldo.
El que de joven corre, de viejo trota.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Oir a todos, creer a pocos.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Cerrado a cal y canto.
A cabo de rato, Andújar.
Abad y ballestero, mal para los moros.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
Hombre intranquilo vale por diez.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Esto está color de hormiga.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Más ordinario que una monja en guayos.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Quien busca, halla.
Quien vende barato vende doblado.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
De luengas vías, luengas mentiras.
Paja triga hace medida.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
De buen chaparrón, buen remojón.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.