La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Del tronco caído todos hacen leña.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Dar en el clavo.
Hablar con lengua de plata.
Llamame tonto y dame pan.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Navarro, ni de barro
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Necios y gatos son desconfiados.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Dos es compañía, tres multitud.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Más puede Dios que el diablo.
Por su pico, se pierde el pajarico.
El que juega con fuego, se quema.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
No fío, porque pierdo lo mío.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
la ropa son alas.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Siempre que llueve, escampa.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Pobre atestado saca mendrugo.
No se va al cielo a caballo.
La sugestión obra.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Para su casa no hay burro flojo.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.