Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
A fullería, cordobesías.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Quien lo hereda no lo hurta.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Buena barba, de todos es honrada.
Ligero como el ave de San Lucas.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
La tierra será como sean los hombres.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
La mayor ventura, menos dura.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
La diligencia es la madre de la buena forma.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Al loco y al fraile, aire.
El solo querer es medio poder.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Al freír será el reír.
El mundo es de los audaces.
A quien vela, todo se le revela.
Entre salud y dinero, salud primero.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Dar consejo es virtud de segundo orden.